La
recolección constituye una de las
tareas más críticas y vulnerables
porque dependiendo de cómo se realiza
la recolección y su posterior manejo
dependerá la calidad y la duración
del producto recolectado.
La fecha de recolección
se determina por cambios en el color de
fondo de la piel.
Al existir una amplia gama de variedades
se utiliza una guía de colores para
determinar la madurez.
Como no todos los frutos maduras simultáneamente,
deberán efectuarse varias pasadas.
Estas frutas al destinarse al mercado en fresco,
el fruto debe recogerse en pleno día
y con un máximo cuidado para no lesionarla
porque se producirían pudriciones durante
su conservación y se debe evitar recolectar
la fruta cuando se encuentre húmeda
siendo por lluvia o rocío porque puede
producir manchas y dañar el fruto,
proporcionar crecimiento y desarrollo de microorganismos.
Las tareas de recolección
se desarrollan manualmente en la parte baja
del frutal y en su zona superior se realiza
en ayuda de escaleras manuales que se remplazan
por elevadoras mecánicas.